Considerando la propuesta de Alzate Piedrahita y otros (2005). La intervención educativa implica un conjunto de acciones:
a) Acciones de planificación o diseño (fase preactiva)
b) Acciones de actualización en el proceso de asesoría (fase interactiva)
c) Acciones de evaluación (fase postactiva)
b) Acciones de actualización en el proceso de asesoría (fase interactiva)
c) Acciones de evaluación (fase postactiva)
La intervención del asesor está centrada en el desarrollo del curso, en la “fase interactiva”. Para cumplir con sus responsabilidades retoma las acciones propuestas en la fase de planeación o diseño y debe estar en posibilidades de ajustar las estrategias propuestas en el diseño o de proponer otras para apoyar y orientar el aprendizaje de los alumnos en el desarrollo del curso, según las necesidades que se presenten.
“Juan Ignacio Pozo expone la necesidad de que los profesores sean estratégicos, para que de este modo sus alumnos también lo sean; esto implica, según lo expone en el Congreso Internacional de Educación en febrero del 2006, la necesidad de que los docentes se doten de estrategias para gestionar la autonomía de los alumnos, sin que la labor social del profesor se pierda, sino por el contrario, ayude a que los discentes se acerquen a un verdadero aprendizaje. Para lograr este objetivo de que los alumnos aprendan verdaderamente a aprender, propone cambiar las propuestas y materiales, así como también, las metas que orientan y los métodos que desarrollan en clase, en este caso, sería en la asesoría virtual.” (López Henao, G. y otros. 2006, p. 222)
Con base en lo anterior retomamos de Carretero (2006, p. 92) “ (…) salguien que resulte hábil para lograr un objetivo previsto, puede ser considerado como un estratega, un término en el que confluyen dos términos griegos: stratós o ejército y ago, o conducir. En Didáctica lo entendemos como la planificación necesaria de la enseñanza por parte del profesor, que conduce al alumno en el aprendizaje”.
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