Provocar motivación desde el inicio del curso y
mantenerlo en cada una de las sesiones. Sin motivación e interés, difícilmente
exista la participación de los alumnos. Para mantener el interés del alumno es
necesario dar significado al trabajo, relacionándolo con las tareas realizadas
y por realizar. Es necesario que el alumno sepa por qué y para qué está
trabajando para evitar la desmotivación y canalizar el interés a través de la
participación.
- Crear una atmósfera de confianza, seguridad y
empatía en los alumnos, que repercuta en todas las esferas de su personalidad
(intelectual, emocional, motivacional, actitudinal, moral y social).
- Asegurar que los alumnos trabajen a un ritmo
adecuado.
El docente desempeña la función de orientador, motivador y organizador del proceso de aprendizaje.

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